Tema conflictivo si los hay.
Cuando una de las partes de la pareja se relaciona sentimentalmente con un tercero se precipitan los tiempos y las decisiones de alejarse. Esta situación genera resentimiento en aquel que es reemplazado en el campo de los afectos y dispara en él una suerte de resentimiento que imposibilita toda negociación en lo referente a formas y maneras de llevar a cabo una desvinculación. Se aferrará a las cosas materiales y en el peor de los casos tomará como rehenes a los hijos utilizando el régimen de visitas como moneda de cambio o como instrumento de castigo.
Hará gala de todo el poder que su “inocencia” le otorga. La transacción será ardua y difícil para aquel que resolvió alejarse.
En estos casos es responsabilidad de los involucrados el llegar a un punto medio en las concesiones y tratar de somatizar lo menos posible en el trato con el otro, tanto la persona que propone la separación como aquella que deberá cambiar su vida repentinamente y abandonar lo que creía era un proyecto
En cuanto a la tendencia de imponer al ex cónyuge la nueva pareja y forzar su aceptación incondicional, no es la mejor manera de actuar, y para comprenderlo bastará hacer un ejercicio de imaginación colocándonos en el lugar del otro y, con honestidad comprobaremos que no resulta fácil asimilar mansamente ese estado de cosas aún poniendo toda la racionalidad en distribuir las mal llamadas “culpas” Por lo tanto es menester actuar prudentemente y comprender al otro en sus reacción , contribuyendo con nuestra moderación a aplacar los ánimos. Todos ganan.
Si bien es dable reconocer que tenemos derecho relacionarnos positivamente y libremente con quien elijamos, es conveniente tratar de impedir cuando las condiciones todavía no están dadas , que el tercero en discordia “aparezca” en cualquiera de sus formas. Ej.: No mencionarla, no facilitar contactos personales ni telefónicos, No es parte de la negociación y no contribuirá a destrabar la salida hacia una solución; y “en principio” o, por lo menos “al principio “ de la ruptura preservar a los niños de los vaivenes de la adaptación., introduciendo en sus vidas en forma gradual y en el tiempo más oportuno a quien hemos elegido como nuestra nueva pareja. Hay tiempo para todo.
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